Esa Transformación Digital que aún tenemos a medias

#Reflexion #TransformacionDigital #IAhastaEnLaSopaPeroParaQué

<mi resumen de estos últimos años de Transformación>

Muchas empresas, que han invertido mucho dinero y esfuerzo en proyectos de «Transformación Digital», tienen hoy la sensación de que no han conseguido los retornos esperados.

A mitad de camino de esa Transformación Digital, cuando todavía cada uno no sabía explicar bien en qué consistía esa transformación en su caso particular, el sector tecnológico (especialista en sustituir las palabras de moda antes de que empiecen a solidificarse) se volcaba en el BigData y dejaba de hablar de la transformación digital.

Me salto en este resumen todas las palabras de moda periféricas que en algún caso han despistado a los departamentos de tecnología, innovación y transformación de las empresas, con inversiones en proyectos piloto de blockchain (porque había que usarlo para algo), de metaverso y NFTs (no fuera que nos quedarámos fuera de esos nuevos universos virtuales) o de probar con la cuántica (cuando hoy por hoy casi ninguna empresa puede sacar provecho de la misma)

Ahora todo es IA, generativa o no, y todo el mundo se apresura a formar a sus equipos, buscar sus casos de uso y montar modelos de gobernanza de los proyectos de IA en las organizaciones. Normalmente los casos de uso que se plantean son los de «hacer más rápido o más barato» lo que ya hacemos, y con ello conseguir ahorros de costes sustituyendo siempre que sea posible, equipos humanos por agentes/algoritmos, etc.

Parece que se nos ha olvidado eso de la transformación, y que, en estos tiempos de márgenes ajustados, lo único que ahora nos preocupa es la optimización, la automatización «de lo de siempre».

<mi interpretacion / recomendación >

La tecnología habilita y acelera el cambio. El uso de la tecnología es cada vez más barato y universal. Quitando la media docena de fabricantes de plataformas tecnológicas (hiperescalares los llamamos), casi ninguna empresa tiene una tecnología propia o que no tenga un equivalente en la que puedan proporcionarnos otro proveedores. Es importante elegir bien estos proveedores, saber combinarlos, intentar no depender excesivamente de algunos de ellos en particular. Pero, aunque la tecnología avance rápidamente y nos haga mejorar en muchos aspectos (velocidad, eficiencia, robustez…), dado que todas las empresas usamos tecnologías muy similares, el uso de la tecnología, por sí misma, no nos genera una mayor competitividad ya que ayuda por igual a todas las empresas: a la nuestra y a nuestra competencia.

Lo que puede generar una ventaja competitiva es la mejor capacidad de una empresa en adoptar tecnologías que le generen una ventaja competitiva. Capacidad es cada vez menos sinónimo de capital para invertir, y es cada vez más, velociad y flexibilidad de la empresa para evolucionar gracias a la tecnología. La transformación digital, aunque sea un término que ya nos parezca superado… se ha quedado en la mayoría de las empresas en su primera fase: la digitalización. Esta consiste en la virtualización de los activos y los procesos que soportaban el modelo de negocio de la compañía. A veces se ha hecho bien (hemos generado mucha información de nuestros clientes, de nuestros productos, de nuestras interacciones, de nuestras operaciones, del mercado…) y a veces se ha hecho muy mal (hemos convertido muchos papeles en PDFs que siguen sin haberse transformado en datos estructurados, o hemos cubierto con capas supuesetamente digitales de comunicación y presentación modernas, a lo que siguen siendo sistemas anticuados y monolíticos de proceso de la información).

Pero incluso la mayoría de las empresas que lo han hecho bien, o que siguen en ello, mejorando su digitalización con buenos proyectos de BigData…están aún pendientes de abordar el reto más importante: la transformación de sus modelos de negocio… Una vez tenemos los activos digitalizados podemos plantearnos utilizarlos de manera diferente, sustituirlos, externalizarlos, monetizarlos por seprado o combinarlos de manera diferente y junto a otros activos externos. En definitiva, repensar la empresa utilizando sus componentes que hasta ahora estaban ensamblados con una cadena de valor concreta, cuando ahora tienen muchos otros posibles usos simultáneos, combinados o separados.

Hay que replantear los modelos de negocio, buscando cómo aprovechar mejor nuestros activos, y sobre todo, pero si nolvidar que lo importante es que en ese nuevo planteamiento no seamos mejores que nosotros en la actualidad, sino mejores que lo que va a ser nuestra competencia. Y para ello debemos apoyarnos en esos activos que nos den ventaja: una marca, un mercado, un producto, una cultura, una comunidad de usuarios, unos procesos, una relación con un colectivo en particular, una imagen colectiva de un atributo en el que destaquemos, un soporte post-venta, lo que sea…

Replantear nuestro modelo de negocio implicará eliminar o añadir activos pero sobre todo implicará recombinar la forma en la que aprovechamos nuestros activos, que afortunadamente ahora son mucho más digitales y por ello teóricamente más sencillos de enganchar.

<lo difícil que es llevar esa teoría a la práctica>

Pero es, precisamente, en la forma de definir las interacciones y los flujos de información que combinan nuestros activos, en nuestros procedimientos y procesos, en donde normalmente todos nos atascamos. Tenemos clara la teoría y sabemos que debemos simplificar procesos y buscar la manera de que los flujos de trabajo sean cada vez más ágiles, autónomos, flexibles… Pero la barrera fundamental para esa adaptación de procesos, hemos sido, siempre, hasta ahora, las personas. Las personas, a diferencia de los algoritmos, tenemos inercias (o resistencias al cambio si seguimos con los tópicos). Es normal que tengamos inercias, nos especializamos, la optimización contínua en nuestro ámbito local nos hace aislarnos del conjunto de la empresa, nos sentimos bien cuando «lo que depende de nosotros» lo tenemos controlado, aunque sea renunciando a poder valorar si el resultado global es o no el que se busca…y con el tiempo nos acomodamos en esa sensación de que nuestra parcela de trabajo está bien organizada y optimizada.

<y por si éramos pocos, parió la abuela, y se nos hizo omnipresente la IA>
Ahora llega el debate humanos contra máquinas. Normalmente pensamos en la IA para sustituir tareas manuales con el objetivo de optimizar (en tiempo y coste) la manera de hacer que teníamos hasta ahora. Se nos ha olvidado que teníamos pendiente repensar que queríamos tener capacidad de hacer las cosas de manera diferente o que queríamos hacer cosas diferentes.

Este nuevo ingrediente tecnológico dará ventaja a las empresas que vean en la IA la oportunidad de repensar de manera más amplia todos sus procesos y su propio modelo de negocio. Ahora tenemos que recombinar nuestros activos y, gracias al suplemento que nos aportan las IAs, ubicar a las personas en nuevas partes del mapa de procesos que ahora se puede rediseñar con más grados de libertad, porque muchas de las tareas de un proceso ahora pueden repensarse sin intervención humana o con otro tipo de rol para los humanos.

<volviendo a coger perspectiva>
La transformación no termina habiendo conseguido pasar del modelo de negocio A al modelo de negocio B… Ya no hablaremos de transformación digital (porque el adjetivo digital ya lo asumimos como algo implícito) pero creo que hablaremos cada vez más de transformación, de transformación contínua (como hablamos de aprendizaje contínuo), y de la importancia en la competitividad de una empresa, de su velocidad de transformación o su capacidad de adaptación.


Algunos seguirán viendo la IA como «el nuevo plan»… y se despistarán optimizando aún más sus obsoletos modelos de negocio consiguiendo rascar algo de crecimiento o de rentabilidad extra en los siguientes trimestres.

Otros, sacarán provecho porque verán a la IA como otra tecnología más, esta realmente muy poderosa, que debemos considerar aliada en esa misión estratégica y siempre incompleta de la transformación que era lo realmente importante que puede ayudarnos en el largo plazo de nuestras compañías.

<frasecillas resumen>
Hemos hecho mucha digitalización pero todavía poca transformación.

Todos sabemos que la tecnología (cualquiera de ellas) es un medio para un fin. Lo que sí se nos olvida a veces es que el fin no debe ser parecer moderno, ni sacar titulares, ni siquiera optimizar todo lo que tenemos, sino generarnos una ventaja competitiva sostenible en el medio plazo en nuestro entorno o contexto concreto.

y esta otra que yo tengo en una pared de la oficina desde hace 10 años…
En un mundo donde la tecnología nos hace evolucionar de manera cada vez más acelerada, no hay mayor ventaja competitiva que nuestra capacidad de aprendizaje y adaptación.

2 pensamientos en “Esa Transformación Digital que aún tenemos a medias

  1. Avatar de Desconocido Anónimo dice:

    Transformación Continua… Pura Vida: intercambio de energía con saldo positivo.

    Nuestro ídolo común, el querido Arsuaga, nunca ha dejado de proclamarlo de «fosa en fosa», de post en post*… es pura EVOLUCIÓN, eso que yo apelo en el otro «palabro de estribillo empresarial»: la INNOVACION, puro «inn_stinto de Super_Vivencia»

    *El Placer de Admirar [Arsuaga], uno de mis posts Gillette, de los que siempre me pongo en cada afeitado. Lo tenéis accesible en Rne

    Abrazo. Carlos V

  2. Avatar de Marta Dominguez Marta Dominguez dice:

    ¿Qué fue de la transformación? Un análisis muy certero, necesario para cada nueva ola de tecnología FOMO. El nuevo plan para la nueva tecnología, sin entender el contexto, sólo por el miedo a quedarse fuera de la corriente de novedad.

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