Adaptive Advantage

«In a disruptive world, there is no greater strength than the ability to learn and change.»

José Luis Vallejo
SNGULAR Founder & President

Sngular: el 2021 en cifras y letras

A veces es difícil poner los números «en prosa», con porcentajes y que todo se entienda fácilmente.

Los ingenieros preferimos, no una imagen, sino una tabla que vale más que mil palabras.

A continuación, los números sobre los resultados económicos de SNGULAR 2021 vs 2020

Aquí podéis ver esto explicado con un poco más de prosa:

https://www.sngular.com/es/sngular-consolida-crecimiento-superando-todas-magnitudes-expectativas-salio-bolsa/

Y aquí podéis descargaros el documento informativo comunicado al mercado, con todos los detalles:

https://www.bmegrowth.es/docs/documentos/OtraInfRelevante/2022/04/05611_OtraInfRelev_20220401_2.pdf

Muchas gracias a todos los sngulares, a todos los clientes, a todos los inversores, a todos los amigos, a toda la comunidad que acompaña e impulsa a Sngular. Sois todos vosotros los que empujáis esta empresa.

Lo que es más difícil de resumir es el esfuerzo que hay detrás de toda la gente de Sngular para conseguir que, «a pesar del tamaño» esta nuestra empresa siga siendo un sitio muy especial donde queremos que por encima de todo se mantengan nuestros valores y cultura empresarial.

Esto, según crecemos, no es más fácil sino todo lo contrario. Pero lo que me tranquiliza de este gran reto es que en Sngular estamos todos obsesionados con ello. En todas las conversaciones, en todas las decisiones, en todos los planes estratégicos, la prioridad que aflora en todos los equipos es «sin dejar de ser nosotros».

GRACIAS.

José Luis Vallejo

Presidente Ejecutivo

SNGULAR

Breve entrevista en RNE Extremadura

En parte, a raíz de mi post «soy afortunado«, tuve la fortuna de que me entrevistaran en RNE Extremadura… https://www.youtube.com/watch?v=xg2-uf6DIRI

Soy afortunado

Sin duda, soy un tipo con suerte. Pero no es que haya tenido «un golpe de suerte»… es que tengo una suerte buena y consistente desde hace mucho tiempo.

Muchos de nosotros podemos empezar identificando lo afortunados que hemos sido de nacer en una país del primer mundo, en un sitio estable, sin guerras, en una sociedad que más o menos nos protege bastante a todos, con sanidad, con educación, y con unos ciertos mínimos que no solemos valorar en nuestro día a día pero que, puestos en perspectiva y con todo lo que hay por ahí… es sin duda para estar muy agradecidos. Pero además yo en particular he tenido siempre muy buena suerte. En serio, no estoy preparando ninguna broma ni voy a usar este tema como excusa para posturear o alardear de que me va bien la vida.

Para empezar, soy un tío bastante inteligente. Eso me decían mis profesores desde pequeño. Es verdad que en casa, y mis amigos, me decían, y me siguen diciendo, que soy muy listo para unas cosas y muy tonto para otras. Pero he conseguido que mis amigos y mi familia me quieran también en mis cosas tontas y, gracias a las listas, he podido estudiar y luego trabajar de lo que me apetecía. Conozco mucha gente inteligente, reconozco cuando lo son en algo concreto mucho más inteligentes que yo. Pero tengo una inteligencia variada y creo que tengo la buena suerte de no creerme nunca más de lo que realmente soy. Eso me ayuda a cambiar de opinión, a aprender de otros y a ver las cosas en conjunto que, con el tiempo, es lo que más me ha servido por ejemplo en mi trabajo.

Lo segundo con lo que tuve suerte fue con mis amigos ya desde la adolescencia… Esos que me querían con mis cosas buenas y mis cosas malas y ni me tenían envidia por las primeras ni me apartaban por las segundas. Esos que me hacían sentir parte de un grupo donde cada uno éramos distintos y todos nos necesitábamos a todos.

Sin duda con lo que más suerte he tenido en mi vida es con mi mujer… Pude conocerla precisamente gracias a mi mejor amigo, ya que era su hermana. Estuve varios años pensando que era para mí un sueño inalcanzable. Un día me atreví, aprovechando que los dos estábamos un poco más contentos de lo normal, y me arriesgué a poner en peligro nuestra amistad al declararme. Me quedé alucinado cuando dijo que ella también me quería. Nunca pensé que pudiera ser así. Esa noche no dormí, deseando que llegara el momento de verla de nuevo y poder preguntarle de nuevo para estar seguro, porque no tenía sentido que ella me eligiera a mí. Desde entonces ella es mi vida. Ella sí que es quien más me aguanta con todo eso para lo que sigo siendo muy malo. Ella sí que se ha sacrificado por mí y por nuestros hijos, y sólo espero que nunca cambia de opinión, me siga aguantando con mis líos, con mis obsesiones, con mis despistes, con mis limitaciones… y que podamos envejecer juntos durante mucho tiempo. Estar con mi mujer fue lo que me hizo pensar que todo es posible y que merece la pena intentar cualquier cosa que nos haga mucha ilusión, por difícil que parezca.

Con nuestros 3 hijos, no es que esté orgulloso de ellos, es que la mayor parte del tiempo soy admirador suyo porque yo me recuerdo a sus distintas edades y me dan mil vueltas en todo… Se lo digo mucho menos de lo que quizá ellos querrían pero ser padre a veces implica ser bastante ‘coñazo’ porque uno intenta que se ahorren pasos, errores, disgustos, frustaciones que uno pasó o identifica con más perspectiva pero lo cierto es que cada uno tiene que pasar las suyas propias y ellos no dejan de darme satisfacciones unas detrás de otras. (No sé si llegarán a leer esto y sentirán vergüenza ajena de su padre poniendo estas cosas en público pero lo que sí espero es que no les pille por sorpresa escuchar que estoy orgulloso y feliz de ser su padre).

En mi vida profesional he sido una persona curiosa, inquieta… que me he gustado siempre estudiar cosas distintas, asociarme con gente que sabía mucho de otras cosas, que me han complementado siempre, y con las que he podido aprender y crecer en muchas facetas. He trabajado en lo que me iba gustando, he ido haciendo las cosas como me apetecía hacerlas, porque creía en que lo importante del trabajo no es el resultado sino hacer el trabajo como uno quiere hacerlo… Y con el tiempo resulta que he tenido suerte con el sector en el que estoy (donde hay mucho trabajo, buenas condiciones, gente lista, capacidad de inventar y transformar el entorno…) y resulta que he tenido suerte con el estilo de empresa que he construido, basada en las personas, y que con el tiempo resulta que es lo que funciona y lo que todo el mundo necesita. De nuevo, no formaba parte de un gran plan hace 20 años…yo sólo quería rodearme de un tipo de gente y hacer las cosas de una determinada manera y hoy resulta que tenemos algo valioso y escaso que funciona bien.

Con la salud también creo que he tenido suerte… Nunca tuve un físico especialmente bueno, por ejemplo no fui nunca bueno con los deportes, pero he estado pocas veces enfermo, aguanto bastante bien el stress, puedo aguantar sin comer o sin dormir y luego recuperarme bien… Aunque me suele doler la cabeza a menudo, he aprendido a convivir con ello. Mis problemas médicos han sido más bien de huesos … varios huesos rotos, hernias lumbares… y afortunadamente, me ha tocado vivir en un siglo en el que los carpinteros óseos me han arreglado perfectamente todos mis desperfectos hasta la fecha. Doy gracias por haber nacido en una época en la que hay anestesia y un buen cirujano te arregla un disco en la espalda y vuelves a tu vida normal en un par de semanas. Supongo que hace un par de siglos habría sido un inválido en una silla de rueda desde los 45 años.

Por decir algo en lo que no he tenido suerte… no tengo ninguna creencia religiosa… Sé que es un handicap. Sé que hay momentos concretos en los que sería bueno tener fe en algo superior. También creo que es más difícil buscar un sentido a la vida sin poder recurrir a esos propósitos superiores y que quizá es una fortaleza interior que hace enfocar el día a día con mayor ilusión, pero me exceso de racionalidad me impide rendirme a algo que me parece una solución fácil y buena pero poco verosímil.

Por último, por terminar con este repaso de todas las cosas por las que me siento tan afortunado, creo que una de las mayores ventajas que tengo es que valoro las cosas que tengo y siempre creo tener más de lo que necesito. No tengo muchos hobbies, no necesito hacer cosas extrañas, no me aburro, me entretengo fácilmente con cualquier cosa. Me gusta hablar con cualquier persona y tampoco tengo problema en estar sólo o más aislado en otros momentos. Hace tiempo que mi vida no cambia ya porque ganara más dinero. Aunque mi trabajo me obliga a mantener vida social, no tengo interés en ser conocido por más gente, y sí me gustaría pasar más tiempo con algunas personas a la que veo menos de los que me gustaría. No envidio la vida ni el trabajo de nadie. Admiro muchas cosas particulares de muchas personas pero me siento bien con cómo voy gastando mi vida.

Estoy tranquilo y a la vez me ilusiono con iniciativas mías o de otros. Me gusta ayudar a que los demás tengan oportunidades de hacer lo que les gusta. Me gusta mezclar gente, presentarles cosas en las que yo puedo servirles de enlace.

Supongo que tener una vida tranquila de preocupaciones importantes como la salud de mi familia, o la estabilidad emocional me ha permitido tener una vida más activa laboralmente y hacerlo enfocado en lo que me apetecía hacer y no en lo que quería conseguir me ha hecho sobrepasar mis expectativas en todos los aspectos profesionales hasta la fecha.

Casi todo ha sido suerte. Mi inteligencia no es algo que yo haya conseguido con mi esfuerzo. Mis amigos podrían haberme influido mal. Podría no haber conocido nunca a mi mujer. Podría haberse cansado de mí (es casi lo único que me preocupa de manera recurrente). Podría haber tenido hijos con problemas. Podría haber tenido enfermedades en mi familia. Podría haberme equivocado enfocando mi energía en una profesión que no me permitiera ganarme la vida. Podría haber tenido mala suerte en los negocios (como he visto a muchos compañeros más capaces que yo). Podría haber sido una persona más ambiciosa donde todo lo que fuera consiguiendo en la vida le hubiera parecido poco. Quizá, con toda esa mala suerte, habría terminado siendo más religioso. Pero, gracias a Dios ;-), me considero de momento una persona muy afortunada.

El SNGULAR Market va a durar poco más de un año :-( pero es por un buen motivo :-)

Hace un año (7/sept/2020) echó a andar un proyecto que me hacía mucha ilusión hace tiempo, y que construí yo mismo programándolo durante le verano del 2020: el SNGULAR Market (Una «bolsa o mercado de valores, casera, y sólo para empleados»).

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Un año después, se han dado de alta como nuevos socios 192 empleados, el sistema cruza operaciones, contratos, certificados todos los días… y en total se han transaccionado ¡varios millones de euros! entre nosotros.

Pero dentro de poco, el próximo viernes 22 de octubre apagaré el sistema el sistema de ofertas y subastas del SNGULAR Market (lo pondré en modo sólo-lectura) y lo dejaré en algún rinconcito, en nuestro particular museo de la historia de SNGULAR.

Lo haré con una mezcla de sentimientos:

  • alegría, porque ha sido símbolo de una etapa empresarial romántica (la de hacer socios a gran parte de la plantilla que lo esperaba hace tiempo);
  • pena, porque ha durado mucho menos de lo que imaginé;
  • ilusión, porque bajaremos la persiana del Sngular Market para dejar algo de tiempo antes de abrir la persiana en el BME Growth, donde pronto los actuales socios podrán seguir comprando y vendiendo acciones de SNGULAR y donde también podrán hacerlo todos aquellos amigos ( o también desconocidos ) que quieran apostar por nuestra empresa.

Confío en que esta nueva etapa no cambie nada de nuestra esencia y sólo signifique que pronto compartiremos el camino con más gente.

Alianza entre la Fundación HazloPosible & Sngular

Hace poco anunciamos desde Sngular nuestra Alianza con la Fundación HazloPosible.org para que podamos ayudarles con innovación y tecnología a impulsar a las casi ¡ diez mil ! ONGs a las que la Fundación presta apoyo.

Es un auténtico placer poner en marcha esta alianza. Aquí os dejo enlace a una entrevista con Catalina Parra (Presidenta de la Fundación) donde hablo un poquito del porqué y algunos de los cómo nos vamos a poner a trabajar juntos.

Aquí la entrevista…

En la selva amazónica no hay malas hierbas

Jorge.kike.medina, CC BY 3.0 https://creativecommons.org/licenses/by/3.0

Una orografía y climatología muy particulares dieron lugar a un enorme río (negro) en torno al cual se formó Amazonia: el ecosistema con mayor biodiversidad del planeta, con miles de especies de su flora y de su fauna aún sin catalogar. Supongo que en semejante lío, ninguna planta o animal es extraño (salvo quizá los humanos) dado que todos ellos forman parte de un equilibrio de relaciones entretejidas durante mucho tiempo y que se refuerzan todas ellas de manera colectiva. Supongo que paseando por sus densas selvas, sería imposible distinguir plantas o animales que no armonizaran con el entorno o que destacaran sobre el resto.

Todo lo contrario a lo que podemos encontrar en alguno de nuestros cuidados jardines (como en los de las urbanizaciones donde viven algunos de nuestros compañeros de Birmingham, Alabama, donde una brizna de césped más alta que otra ya es motivo de posible sanción). Todo lo contrario a lo que podríamos encontrar en un zoo o en un jardín botánico (donde a pesar de los mayores mimos, los animales o plantas terminan casi clasificados por orden alfabético), o en un huerto (donde todo lo que no estaba previsto o no sirve para producir algo, se considera mala hierba).


Cuando me piden que defina SNGULAR o lo meta en un menú de servicios o capacidades o modelos de negocio, yo he recurrido últimamente al símil del ecosistema (aunque es otra palabra que se está desgastando rápidamente por su uso excesivo). Pero los expertos en comunicación, o los periodistas, o algún posible inversor, me insisten en que les dé al menos una taxonomía, una organización de cómo se estructura este ecosistema… y yo les vuelvo a hablar de la orografía, la humedad, la iluminación, o la temperatura de nuestro ecosistema…

También recurro a definirnos por contraste con lo que no somos. Porque sabemos que no somos un huerto (software factory), sabemos que no somos un zoo (con una etiqueta o referencia para cada animal), ni un jardín museo (con todos los activos en el escaparate listos para revista)… ni seríamos capaces de encontrar una clasificación adecuada para todas las formas en las que nuestras personas se mezclan y relacionan con el tiempo. 

Hablamos de nuestras competencias o DKCs (Digital Key Capabilities), hablamos de nuestros Teams (o tribus o miniempresas informales que dentro de Sngular se especializan en mezclar ciertas capacidades para abordar cierto tipo de retos, o cierto tipo de clientes), hablamos de nuestros diferentes modelos de negocio (proyectos de consultoría a medida para grandes clientes, proyectos de integración de soluciones más o menos empaquetadas y estandarizados para clientes medianos, proyectos de creatividad para museos o videojuegos, proyectos de transformación e innovación, inversión en startups, spinoffs, jointventures, academias de formación, agencia de talento, servicios de coworking y eventos de comunidades técnicas…) … pero no dejan de ser fotos parciales de nuestra particular selva, de nuestro particular microclima. 

Entonces, alguno hace un último intento de clasificarnos y me dice que al menos le cuente cómo es la estructura societaria, los socios o inversores que estamos detrás… y entonces hay que explicarle que hay unos 200 empleados que se han convertido en socios y que nos hemos inventado nuestro propio Sngular Market...y entonces la gente ya se rinde, suspira y tira el boli.

Perdonad que para explicar cualquier cosa siempre recurro a las metáforas (la vida es demasiado corta para tener que explicarlo todo, o para usar USBs que no sean reversibles…). Disculpad también porque las metáforas a veces pueden generar analogías adicionales no deseadas. No he querido llamar animal, ni planta, a ninguno de mis compañeros sngulares. Aclaro también que no tengo nada en contra de los museos, zoos, jardines botánicos, ni huertos…De hecho, me encantan todos ellos. Pero sí creo que, deshaciendo la analogía, como «empresa», no somos ninguna de esas cosas.

¡Felices Fiestas, sngulares!

Hola, sngulares:

Sé que todos estamos deseando terminar este 2020, volver a poner a cero nuestros contadores de novedades buenas y malas, y confiar en que pronto empiece a llegar una nueva etapa que nos devuelva muchas de las cosas que perdimos en los últimos meses. Es normal que muchos estemos tristes, por muchos motivos, o que simplemente nos encontremos cansados de no poder hacer planes, de no poder organizarnos adecuadamente. Sin ninguna duda, lo más duro ha sido para aquellas personas a las que la enfermedad les ha tocado más de cerca. Pero no debemos minimizar que muchos han llevado mal anímicamente todo este periodo de limitaciones, de incertidumbre y que seguro que a todos, en algún momento, nos ha pasado factura con episodios de ansiedad o al menos desánimo.

A todos, a los que os haya golpeado duro este año, a los que estéis abatidos, a los que lo llevéis regular y también a los que lo lleváis bastante bien (porque siempre habíais deseado una excusa gorda para no tener que salir de fiesta)… quiero mandaros un abrazo muy fuerte

Suena a topicazo eso de la exaltación de la amistad y de la familia cuando llegan estas fechas de cierre de año, pero creo que nunca más que ahora hemos valorado y echado tanto de menos lo reconfortante que resultan esos abrazos, esas sonrisas, esas bromas, con las que habitualmente nos relacionamos. Le quitamos importancia a todo ese «tiempo perdido» cruzándonos por los pasillos o contándonos las anécdotas después del fin de semana, pero hoy comprobamos lo valiosa que es esa gasolina que a veces nos da la energía para todo lo demás. 

Estar bien para otras personas nos hace estar bien para nosotros mismos y, como equipo, fomentar todo lo posible las interrelaciones y garantizar como empresa que las podamos mantener en un entorno de confianza, se convierten a la larga no sólo en energía sino en salud para todos.

Deberíamos también intentar rescatar todo lo positivo de este nuevo modo de vida que nos ha tocado afrontar durante un tiempo. Estoy seguro de que sacaremos mucho más provecho a lo positivo del teletrabajo, que a partir de ahora las distancias entre provincias y entre países serán menos importantes para hacer equipos y proyectos juntos, que algunos nuevos hobbies que hemos adquirido durante esta etapa nos los quedaremos para siempre, y también que volveremos a valorar (y mucho más) las cosas que temporalmente hemos perdido y que sin duda recuperaremos.

Como empresa, la obsesión del equipo de dirección ha sido que la nave saliera de la tempestad con los menores arañazos posibles y espero que pronto veamos que se aclara esa tormenta y comprobemos que, efectivamente, hemos podido sortear bien todas las rocas y obstáculos del camino (que todavía hoy siguen llegando, aunque afortunadamente vamos compensando con nuestros timoneles cada vez más acostumbrados a las aguas bravas). 

Cerraremos un 2020, a nivel global, con algo de crecimiento en actividad, aunque a un ritmo evidentemente menor a lo que estamos acostumbrados y manteniendo parte de nuestra rentabilidad, algo que en estos tiempos es más que positivo. Pero lo importante es que entre todos se haya mantenido el valor, cualitativo e intangible, de priorizar nuestras decisiones buscando siempre la sostenibilidad, la consistencia de nuestros planes a largo plazo, la excelencia y la inquietud por seguir mejorando en todos los aspectos. 

Seguro que hemos cometido muchos errores durante este año. Es posible que no se hayan tomado medidas totalmente acertadas, o se hayan tomado más pronto o más tarde de lo que a posteriori hemos comprobado que habría sido lo idóneo. En general, siempre hemos priorizado aquello que tendría sentido a largo plazo y hemos intentando siempre compartir con transparencia todo lo que se hacía y por qué se hacía en cada momento, con la dificultad añadida de tener que estimar lo que era nuevo para todos (para la empresa, para la los clientes, para nuestra propia legislación cambiante). 

Ha sido necesario renunciar a planes de inversión o de apuesta que no iban a dar frutos en menos de dos años, ha sido necesario vigilar más los indicadores en tiempo real y acostumbrarnos a navegar en la niebla mirando más los instrumentos y menos el horizonte de largo plazo que es como solíamos orientarnos habitualmente. Poco a poco y con prudencia, volveremos a navegar mirando las estrellas y sólo de reojo los indicadores, pero de momento es normal que durante un tiempo los planes tengan que seguir estando condicionados para priorizar la estabilidad de los equipos en los proyectos y clientes que veamos con perspectivas más sólidas.

Durante este año, hemos aprovechado también para hacer muchos cambios y algunas apuestas de diversificación. Hemos cambiado de manera relevante el organigrama, reorganizándonos para una nueva etapa más diversa y que así, cuando llegue un nuevo ciclo de crecimiento económico, nos pille con una estructura fuerte para aprovecharlo. Hemos invertido en empresas y apostado por modelos de negocio complementarios (UXER, Manfred…). Hemos construido (¡por fin!) nuestro invento para poder ser más socios, nuestro Sngular Market. Hemos iniciado un proceso de reposicionamiento de marca para que pronto podamos contar mejor que somos mucho más que una consultora diferente o moderna con cosas alrededor, y que realmente formamos ese  ecosistema de equipos y capacidades especializados y diferentes que se siguen mezclando de una manera especial, muy nuestra, con la que conseguimos una gran ventaja para hacer cosas diferentes y realmente potentes.

No quiero prometeros ningún resultado para 2021. Haremos nuestros presupuestos. Daremos lo mejor de nosotros para aprovechar todas las oportunidades que tengamos. Apostaremos por los sectores, las tecnologías, los clientes en los que veamos mayor recorrido a largo plazo y nos adaptaremos también a todos los baches del camino que aún queden por llegar.

 Lo que sí puedo prometeros es que, volviendo a los símiles de la marina, seguiremos cuidando con mimo de esta nave que nos tiene que llevar a todos a los destinos que nos propongamos, al fin del mundo. Seguiremos valorando a la tripulación por encima de todo. Porque sois todos vosotros, equipo, los que dais sentido a todo este sngular proyecto al que pertenecemos. 

Queremos demostrar que hay otras formas de entender la empresa, de entender el trabajo, de entender el compañerismo, de entender lo que significa ser socios, de entender lo que significa compaginar nuestras vidas profesionales y personales. Porque, con la edad, muchos hemos ido aprendiendo que lo importante no es el destino, sino con quien compartimos el viaje.

Sí, lo sé, una de las mejores cosas que al menos ha traído este maldito año, es que este discurso no lo tendréis que aguantar, muchos en España, de pie, mirando mi jersey navideño de luces intermitentes. Pero siento deciros que eso sí es de las cosas que volverá, y espero que sea para la Navidad del 2021.

Un abrazo enorme y que tengáis unas muy felices fiestas.

José Luis Vallejo

Presidente y Fundador

Gracias por estos primeros 5 años

Hace 5 años, estábamos presentando en sociedad nuestra marca Sngular fruto de la unión de equipos procedentes de varias empresas y con la vocación de unir a más como nosotros en el futuro. Estábamos cargados de ilusión, de ambiciosos planes, de energía positiva contagiosa, rodeados de muchos amigos con los mejores deseos.

Pero ninguno entonces imaginábamos que la mecha que encendíamos aquel día ponía en marcha un cohete, tan potente, que sumaría a tanta gente diferente y complementaria, y que haría que aquellos planes fueran quedándose pequeños. Hoy no sé si sentirme supersatisfecho y orgulloso de todo lo que nos ha sucedido en estos cinco años, o si asustarme de lo que no somos capaces de imaginar para los próximos cinco. Sí espero que sigamos juntos todos los que hoy formamos esta gran familia de amigos en torno al ecosistema de empresas de Sngular y que todos puedan entonces sentirse igual de orgullosos de lo que vamos construyendo, sin prisa pero sin pausa, dando nuestro toque sngular a todo lo que hacemos.

Gracias, sngulares, clientes, colaboradores y amigos que nos seguís y apoyáis en todas nuestras iniciativas. Todas nacen de valores que compartimos. Todas se hacen más grandes gracias al generoso espíritu de colaboración, de complementariedad, de ganas de mejorar nuestro entorno con humilde positividad. Por ello Sngular es también vuestro.

¡ Gracias !